Siempre llegan ciclos en la vida que se repiten. Como las horas del día, como la salida y la puesta del sol, como la muerte del ave fénix o como la llegada del amor. ¿Dónde se quedó la sabiduría para interpretarlos? Con el tiempo se perdió. Nosotros la descubrimos y nosotros mismos la destruimos, como un virus adueñándose de la vida.
Nada puede detener la perspectiva ascendente humana excepto la propia capa de destrucción que nosotros generamos día a día. Con tanta industria, con tanta antena y con tanta corrupción pululamos ciegos sin interacción. Individualizados, apartados del amor que surge por formar una nueva generación. Ya es tarde, ya tienen el control.
No hay comentarios:
Publicar un comentario