domingo, 3 de febrero de 2008

Sereno



Sereno y exaltado en el final… suenan los cascabeles de la curva hacia ninguna parte, donde nadie habla ni escucha, donde ser es parte del no ser, serpenteando sin huella por la tierra, a un metro de ella. Ráfagas de calor, cortante y aplastante rumor del viento, rodean mis oídos y grito; sigo el ritmo hipnotizado por su canto, acelerando mientras bailo como una marioneta… hasta que me caigo y me desnudo ante la esfinge con forma de sol, abrasador. Cerca del final no percibo que no hay tal final, sólo llega a mi un negro mar para darme paz.

No hay comentarios: