Hoy cerraba los ojos intentando dormir, pero era de día.
La lluvia sonaba con un viento de color gris, azotando mis párpados cerrados, abriendo mi mente sin dejarme dormir. Me caigo de sueño, pero es inútil resistir, el sol brilla en algún lugar y su luz aun me deja escribir.
La desgana por todo, que fácil es no hacer nada… que días más fáciles, que días más frágiles, que días de muerto viviente, como un ente, pasando el tiempo que ya pasó, que no recuperaré aunque siga pensando en volver… sólo imágenes de la vida que no tuve, sentado, vacío, inerte de cuerpo y mente.
Siento dolor punzante si me dejo caer, sudores fríos recorren mi piel, taquicardia arrítmica y un rumor acechando. Condenado ruido, sordo y ciego sólo oigo y veo lo que pude haber sido, siendo aun tan pequeño que de la mano tengo que ir.
Me hago fuerte pero la brisa me tumba, que triste es saberlo y seguir aun así, escribiendo sobre ello, cuando todos me pasan de largo, sigo sonriendo. ¿Hasta cuando apretaré el gatillo del cañón vacío? Un día la bala me atravesará y su carga me derrotará. Pidiendo clemencia, pidiendo otra oportunidad, no la merezco… Estoy sólo a un paso de esto, me detesto, aunque todo puede cambiar, puedo hacerlo mejorar!!!
Quizás esa bala sea el temor, quizás el viento que sale del cañón me empuje un poco más, el tiempo lo dirá, yo soy quien dispara, yo se donde está. ¡Despierta! Que el mundo se va.
Tu vida es más rápida que el dolor que produce vivir. No hay tiempo para más quejas, sólo para resistir.
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